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Por qué las aerolíneas españolas no son tan estratégicas como Lufthansa o Air France

El Gobierno ha creado un enorme fondo de 10.000 millones para rescatar a grandes empresas privadas, y el principal argumento para justificar esta medida es que se trate de corporaciones estratégicas. Ahora bien, sería importante concretar qué es estratégico y por qué. 

En frecuentes ocasiones, y en el caso de las aerolíneas, se alude a que Alemania y Francia han otorgado millonarios rescates a Lufthansa y a Air France. No obstante, se omite que otros países como Reino Unido no lo han hecho, motivo que parece haber influido en que la matriz de British e Iberia, IAG, haya tenido que devaluarse pidiendo una ampliación de capital.

Alemania y Francia han rescatado a su principal aerolínea por ser estratégicas. Y si son estratégicas en sus casos es porque sin ellas no hay alternativas para garantizar conexiones con una gran parte de puntos del mundo. Son casi monopolios, y su pérdida dejaría huérfana de flujos de tráfico a muchos destinos.

En España, en cambio, cabría preguntarse si lo que son estratégicos son los flujos, o las empresas. Si son los flujos, en el caso nacional el argumento quedaría descartado puesto que no hay un monopolio y en la gran mayoría de rutas internacionales e intercontinentales hay varios operadores.

Iberia, Air Europa, Evelop, Wamos y Plus Ultra son las cinco grandes aerolíneas españolas que operan vuelos de largo radio, mientras junto a ellas Ryanair, Vueling, Easyjet, Norwegian o Wizzair son las que garantizan el corto y medio radio. ¿Qué pasaría si una de ellas desapareciese? Los flujos, salvo muy contadas excepciones, no se verían afectados.

Por lo tanto, las aerolíneas españolas no son tan estratégicas como lo es Lufthansa para Alemania o Air France-KLM para Francia y Holanda. El transporte siempre es estratégico, algo incuestionable, pero en distintos grados dependiendo si una quiebra implica la desaparición de una mayoría de conexiones con el exterior.

El Gobierno británico, bastión del libre mercado, ya dejó caer a Thomas Cook, y en poco tiempo su hueco fue cubierto. Ahora no ha ofrecido ningún rescate a su principal aerolínea, pues parece confiar que si existe demanda, la oferta se moverá pronto por enriquecerse satisfaciéndola. Y además, siempre es polémico dar dinero público a empresas mientras hay necesidades básicas de tantísimos ciudadanos sin corresponder.

Alemania y Francia han considerado, como justa contrapartida a esta controversia, que se plantee que el Estado forme parte del capital de las empresas rescatadas. Han creído que esa era la mejor forma de velar por el dinero de todos los contribuyentes, controlando un correcto manejo de la inversión pública.

En España parece que son los empresarios aéreos quienes estén dictando las normas, vetando al Estado a que les vigile de cerca. En definitiva, aquí se suman varios ingredientes para que todo acabe siendo todavía más polémico. Y además, la aviación afronta años duros, y la distorsión del mercado con ayudas públicas puede acabar perjudicando a las empresas más sanas.

Fuente: El Preferente

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