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Los Países Bajos y México unidos por KLM

Desde hace 65 años, los Países Bajos y México han permanecido hermanados mediante la ruta aérea que KLM ha mantenido entre la Ciudad de México y Ámsterdam.

El 27 de octubre de 1952 fue un día especial para la aerolínea real holandesa, pues Prinses Wilhelmina, un avión Douglas DC-6 PH-TPW despegó del aeropuerto internacional de Ámsterdam con el príncipe Bernhard a bordo, quien inauguraría una exposición holandesa en Ciudad de México. En una foto de archivo se puede ver a las princesas Beatriz, Irene y Margarita despidiéndose de él y deseándole suerte en la entonces epopeya hacia nuestro país. A bordo también iba Albert Plesman, director general de KLM, quien a su llegada regaló al presidente mexicano Miguel Alemán Valdés una caja de plata para puros y un estuche de terciopelo azul. El contenido eran 64 monedas de plata de los países a los que volaba la aerolínea en ese tiempo.

En aquel tiempo, cruzar el océano Atlántico no era tan fácil como ahora, y aunque Prinses Wilhelmina era un gran avión para su época, tuvo que hacer escalas en Shannon, Irlanda; Montreal, Canadá, y Monterrey, Nuevo León para finalmente llegar al aeropuerto de Ciudad de México. El vuelo en total tomó 32 horas para completarse, lo cual parece una eternidad cuando hoy en día el mismo viaje se hace sin escalas, dura 10 horas y media y tiene una frecuencia diaria, logrando así unir aún más a los dos países y sus capitales.

Afortunadamente, ese viaje no se quedó solo en la memoria de sus pasajeros y en fotografías. Gracias a Rein Vogels, jefe de prensa del departamento de KLM, quien viajó en el vuelo preliminar y escribió extensamente sobre su visita a México en Wolkenridder, la revista interna de la aerolínea. Hizo hincapié en el entusiasmo sobre todo de los fotógrafos y periodistas de ese tiempo, pero también de la abrumadora recepción que tuvieron del público mexicano.

La unión hoy parece más fuerte que nunca porque el embajador de México ante Países Bajos Jorge Lomanco le dio a Peter F. Hartman, ejecutivo holandés y vicepresidente de Air France-KLM, el más alto honor que se le puede dar a un extranjero: incluirlo en la Orden Mexicana del Águila Azteca. Esta distinción también ha sido otorgada a Nelson Mandela, la reina Isabel II, José Mujica y Diana Kennedy.

Los holandeses también han acogido a México de una excelente manera, pues tres de sus aeronaves han sido nombradas en honor a nuestro país: Un KLM B747-400 como Mexico City; un KLM B777-200 conocido como Chichen Itza, y el más reciente es un Boeing 777-300, que fue llamado en honor a la reserva natural del Caribe mexicano Sian Ka’an. Y seguramente esta dichosa unión durará por más décadas. klm.com.mx

Fuente: Food & Travel

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