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La banca da aire a los débiles del turismo al sanear deuda con el aval público

Los bancos, paradójicamente, están dando hoy más aire que incluso hace seis meses a las empresas turísticas con más deuda y menos rentabilidad. Y eso obedece a que los créditos del ICO, con el aval del Estado en alrededor del 75 por ciento, les han permitido sanear su balance, al sustituir las deudas anteriores, de difícil cobro, por una nueva, pero ahora con la garantía pública.

Es decir, que las entidades financieras han utilizado el aval público para reducir el riesgo de impago en sus préstamos de más dudoso cobro, ya que han animado a las empresas turísticas a que pidan un crédito del ICO con el que cubrir una deuda anterior que carecía de garantías para saldarla.

Las empresas turísticas con una situación financiera más frágil, de este modo, han tomado paradójicamente oxígeno en la peor de las coyunturas. Los bancos las han animado a que aprovechen estos créditos del ICO para que la garantía del aval público sustituya a la simplemente propia de algunas empresas con viabilidad comprometida (Las 5 características de las empresas que pueden quebrar).

Este rescate del Estado a la banca, en forma de avales públicos a empresas, ha evitado así la quiebra de algunas compañías turísticas. La deuda de las empresas turísticas más frágiles, en consecuencia, ha pasado a ser de mayor calidad, cuando hace seis meses era más tóxica. Las arcas públicas, en contrapartida, han tenido que asumir el riesgo de cargar con algunos proyectos condenados al cierre de todas formas por su falta de sintonía con los tiempos y sus clientes.

Algunas de las empresas turísticas con una solvencia decadente en los últimos tiempos van a tener, de esta manera, más opciones de sobrevivir a la crisis del coronavirus. No obstante, bastantes verán comprometida su permanencia a medio plazo por su dificultad para reconvertirse, transformarse y reinventarse, y verse, en definitiva, superadas por sus competidores más fuertes cuando haya una recuperación (“Caixa-Bankia” tendría casi la mitad de cuota en las comunidades turísticas).

La adaptación al futuro requiere por un lado de inversión en tecnología, y por otra, de reconversión del personal. Además, ante la contracción de la demanda, será necesario en muchos casos reducir plantillas, con el coste que ello implica en indemnizaciones. Este cóctel complica la viabilidad de ciertas empresas que ya venían cuesta abajo, aunque la excepcionalidad del momento y del apoyo bancario va a evitar que en bastantes de ellas sea de modo inminente.

Los bancos, entretanto, han iniciado su consolidación. Caixabank y Bankia han sido las primeras, con una velocidad récord. Se espera que BBVA, Santander, Sabadell, Unicaja y Liberbank se sumen a un baile de fusiones. El foco de las entidades en estos meses, por lo tanto, estará más en unir sus culturas, antes que profundizar en los riesgos crediticios de sus deudores, aunque esto llegará también, pero eso sí, dentro de un tiempo (El Sabadell, el banco con más turismo en su cuota que necesita un comprador).

Las arcas públicas han asumido así un rescate estatal de los bancos, pero ahora de forma mucho más encubierta que por ejemplo el último salvavidas a Bankia mediante el FROB. Esa medida desde entonces se usó electoralmente, simplificando su explicación en que el dinero de todos se destinaba a salvar a los banqueros. Ahora, los que la espolearon entonces, han hecho lo mismo pero con mucha más sutileza y discreción. El resultado será alargar el problema de empresas turísticas inevitablemente inviables, y que los contribuyentes tengan que asumir sus abultados desperfectos.

Fuente: El Preferente

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