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Icelandair descubre el secreto de la rentabilidad en aviación

Icelandair era la compañía aérea de Islandia, cuando había una aerolínea de bandera. Ya no más. Ahora es una compañía aérea privada, la más importante de la minúscula Islandia. Icelandair, como su desaparecida rival Wow, se ha especializado en vuelos entre Europa y Norte América, a precios irrisorios. El viajero embarca en un país europeo, hace escala en Keflavik, el aeropuerto de Reykiavik y de allí vuela en los mismos aviones a diferentes destinos de América. Lo que se dice un hub. Icelandair opera fundamentalmente aviones B757, que son ideales para este servicio porque transportan menos de 250 pasajeros, tienen un pasillo y un radio de vuelo aceptable, especialmente cuando pensamos en que todo pasa por una escala en Islandia.

Pero aún queda un obstáculo para la rentabilidad. Todos los vuelos de Icelandair, como de la mayor parte de las aerolíneas europeas y estadounidenses, son rentables desde mayo a octubre, pero tienen muchas pérdidas entre noviembre y abril. De hecho, en cualquier aeropuerto europeo usted durante el invierno podrá ver flotas de aviones que no están operando, aunque por supuesto están costando dinero.

Pues el grupo Icelandair ha encontrado la solución ideal al problema de la estacionalidad, mediante la compra del 51 por ciento de Cabo Verde Airlines, hasta ahora propiedad del estado de ese pequeño país de cultura portuguesa, compuesto por un conjunto de islas en el medio del Atlántico Sur. Cabo Verde se está posicionando como unas Canarias II, o sea un archipiélago de turismo vacacional de invierno que necesita capacidad sobre todo desde noviembre a marzo o abril. Este año su turismo creció un 7 por ciento sobre el año pasado, apuntando a consolidar su oferta. De forma que el secreto de Icelandair es que una parte de su flota operaría en el sur en invierno y en el norte en verano, generando ingresos todo el año.

Icelandair aún no ha conseguido que el modelo funcione, porque en 2018 ha tenido unas pérdidas de 55 millones de dólares, algo asumible pero no si se repite anualmente. Pero en esos números no entra la operación de Cabo Verde que empezó con 2019.

Cabo Verde necesita operar con el mismo tipo de aviones que Icelandair porque no es un destino de masas y sí puede ofrece enlaces para grupos turísticos que se adapten a este modelo de avión y a su radio de operaciones.

En realidad, Cabo Verde Airways costó apenas 1.3 millones de euros, o sea prácticamente, pero Icelandair tuvo que aportar otros seis millones para que puede mantenerse operativa. La compañía volaba desde la isla de la Sal a Boston, Dakar, Fortaleza, Lisboa, París, Recife, Roma y Salvador de Bahía, en Brasil. Icelandair conoce bien su operación porque tenía uno de sus aviones alquilados. Y conoce el modelo, porque tiene similitudes con el suyo, en Islandia. 2019 será el primer año en el que Icelandair será responsable cien por ciento de la operación de Cabo Verde Airlines (Wow hundida: se aborta la compra por Icelandair y devuelve cuatro aviones).

Fuente: El Preferente

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