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CIMMYT y Syngenta por la alimentación sostenible

El Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo, CIMMYT, es el único organismo internacional con sede en México, y su labor consiste en investigar científicamente y capacitar a pequeños agricultores promoviendo sistemas de maíz y de trigo más productivos y sostenibles. La misión detrás del centro, fundado en 1943 y liderado por el Premio Nobel de la Paz en el sector agroalimentario, Norman Borlaug, es garantizar la seguridad alimentaria global y reducir la pobreza, tratando asuntos críticos como la desnutrición, el cambio climático y la degradación del medioambiente.

El pasado 15 de noviembre, se llevó a cabo el seminario para periodistas en las instalaciones del CIMMYT, junto con Syngenta, una organización global con más de 28,000 colaboradores en 90 países dedicada al único propósito de traer el potencial de las plantas a la vida, y desde su fundación en el año 2000, está profundamente comprometida con el desarrollo de una agricultura sustentable que, de forma paralela, logre mejorar la calidad de vida de las poblaciones agrícolas y urbanas.

 

Siendo miembro del Grupo Consultivo sobre Investigaciones Agrícolas Internacionales, CGIAR por sus siglas en inglés, una agrupación mundial que realiza investigación agrícola para un futuro sin hambre, el CIMMYT “desarrolla investigación colaborativa fitotécnica, que inicia con la semilla”, en su banco de germoplasma, un extraordinario catálogo viviente de diversidad genética con esencia de museo, formado por más de 27,000 colecciones de semilla de maíz y poco más de 130,000 de trigo, explicó Efrén Rodríguez, jefe de distribución de semillas.

Después de conocer la bóveda que alberga la colección de muestras representativas de poblaciones de razas de maíz más grande del mundo, nos dirigimos a las parcelas, donde Simon Fontayne, doctor en sistemas de cultivos y agronomía, habló sobre los principios de la agricultura de conservación y de sus beneficios y resultados. Posteriormente, Jelle Van Loon, líder de mecanización inteligente, mencionó la importancia de la ingeniería funcional adaptable a las necesidades de cada productor.

Durante el seminario, César Espinosa, Secretario Ejecutivo del Sistema Investigación y Transferencia Tecnológica para el Desarrollo Rural Sostenible, SNIIT, una organización de SAGARPA, habló sobre las acciones gubernamentales, es decir, de la iniciativa pública, a favor de la agricultura, así como de la necesidad básica de un trabajo colaborativo entre industria, gobierno e investigación; ejemplo de esto es MasAgro, el programa Modernización Sustentable de la Agricultura Tradicional, que busca incrementar la rentabilidad y estabilidad de los rendimientos del maíz y del trigo en México.

Por su parte, Montserrat Benítez, de Syngenta, expresó a grandes rasgos la evolución histórica de la agricultura y enfatizó en la importancia del uso de tecnologías para enfrentar los retos de la alimentación en un futuro. Mencionó también el propósito del programa the good growth plan de Syngenta, el cual capacita técnicamente a millones de pequeños agricultores permitiéndoles aumentar la productividad en un 50% sin extender la frontera agrícola y sin usar más agua o insumos, brindándoles condiciones laborales éticas, seguras, dignas y justas en toda la cadena de suministro. Al final, cada rostro tiene una historia qué contar.

Finalmente, se le cedió la palabra a Bram Goaverts, representante regional del CIMMYT en América. “El futuro se basa en el pasado”, aseveró Bram y manifestó la necesidad actual de prestar atención a los sistemas agroalimentarios para poder hacer más con menos, buscando más que el volumen, la nutrición, y acercando el conocimiento al productor, así como los medios. “Lo que cocinamos viene de un campo y lo que hay en el campo define la alimentación”, aseguró.

La idea es crear conciencia sobre mejores prácticas de conservación de suelos y de rescate de tierras de cultivo al borde de la degradación, para las generaciones futuras. A fin de cuentas, todo viene del suelo, pero hay que entender que el suelo es un ser vivo.

 

Fuente: Food & Travel

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