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Así consiguió Boeing que Airbus controle el C-300

Boeing lleva años de lucha contra Airbus. Y viceversa. A día de hoy es dudoso quien está ganando esta interminable confrontación que perdura en el tiempo. Pero parece que Boeing acaba de dar un paso decisivo e involuntario en favor de su gran rival. Vean la impresionante historia de cómo un error de cálculo provoca un daño irreparable para la compañía americana.

 

cpt101368638_highLa historia empieza porque Boeing decidió cuestionar la compra de 75 aviones C-300 por parte de la aerolínea americana Delta. Los C-300 son el nuevo modelo que acaba de lanzar al mercado Bombardier, el fabricante canadiense, que ya ha colocado aviones de ese modelo en Air Baltic, en Air Canada y en Swiss, con excelentes críticas.

 

No se sabe muy bien la razón, pero Boeing atacó a Bombardier y presionó al gobierno americano del inefable Donald Trump para aplicar un arancel de casi el 300 por ciento al avión canadiense, lo que equivale a impedir su venta en Estados Unidos. Hoy en día, la economía opera de una forma tan compleja que Boeing jamás pensó que esto podría volverse en su contra. Y no solo porque el Gobierno británico, uno de sus más importantes compradores de material militar amenazara con romper sus acuerdos dado que parte del avión de Bombardier se produce en Belfast; ni tampoco porque Pratt & Whitney, el fabricante de los motores sea americano y viese que su negocio peligraba, sino porque ha terminado por arrinconar a Bombardier y conseguir un efecto indeseado.

 

Bombardier es un conglomerado industrial canadiense que fabrica desde trenes a aviones. La casi totalidad de la flota de Air Nostrum, en España, son aviones Bombardier. Hace diez años la empresa canadiense decidió lanzar un avión de 150 asientos, un poco más grande que lo que era habitual en ella. Y decidió hacerlo con la máxima calidad. El avión empezó a volar hace un año y, efectivamente, es excepcional. Pero los retrasos y las complicaciones han sido tales que Bombardier quedó financieramente afectada. Tanto que el poder político canadiense tuvo que inyectar dinero para salvar a la compañía. Todo el mundo tuvo la impresión de que Bombardier quiso abarcar más de lo que podía y que podría salir muy mal parada. Sólo le faltaba que una vez puesto el avión en venta, tras tantas dificultades, el gobierno americano bloquee su venta con un recargo tan desmesurado. Así, pues, Bombadier, que ya estaba muy mal, pasó a tener un problema insoluble cuando Boeing, que no fabrica aviones de 150 asientos, clamó contra la compra por parte de Delta. ¿Quién va a comprar un avión cuyo fabricante corre el riesgo de hundirse en cualquier momento y dejar el proyecto a medio camino?

 

Sorprendentemente, hace tres semanas se hizo la luz en Bombardier. Sin que nadie lo esperara, Bombardier vendió el 51 por ciento del proyecto del C-300 a Airbus por la cifra de 0 euros. Airbus pasa a ser el propietario de un avión del que todo el mundo dice que es excelente. Y ha anunciado que ahora ensamblará el avión en su fábrica de Arkansas, en Estados Unidos, con lo que cumplirá el pedido de Delta sin incurrir en el pago de aranceles que habrían hecho inviable la solución.

 

Boeing ha permitido a Airbus lo que jamás la multinacional europea hubiera soñado: hacerse con el control de un avión excelente, posible rival del A318 y A319, a un precio jamás visto. Y ha salvado el C-300. Ahora sí tiene sentido comprar ese avión, porque ahora sí está garantizado que Airbus se haga cargo de cualquier problema que pudiera surgir en el futuro. Boeing, queriendo dañar a un rival de segundo nivel como es Bombardier, ha dado un arma todopoderosa al primer rival, Airbus, que es quien verdaderamente le está causando sus grandes dolores de cabeza. No olvidemos, además, que el gobierno canadiense compra aviones de combate y que ahora no parece muy fácil que Boeing pueda ser la opción preferida. Pocas veces se ha cometido un error tan colosal.

 

Ahora que Airbus tiene el mejor avión de 150 plazas, el futuro del A-319neo, bastante peor que el C-300 es dudoso. O, mejor, es negro.

 

La carambola de la absorción de este avión por parte de Airbus tiene una víctima adicional: Comac, la empresa líder de la industria de la aviación china que había encontrado en Bombardier un apoyo tecnológico que le estaba permitiendo solucionar los problemas de su proyecto de avión. Ahora, el nuevo propietario del C-300 no va a estar por la labor de ayudar al nacimiento de un rival.

 

Mientras tanto, esta semana se ha sabido que las ventas del C-300 van a buen ritmo: una compañía aérea europea, cuyo nombre no se ha revelado, ha comprado 30 aviones y ha hecho una reserva para otros 30 más; la venta de los 75 aviones de Delta sigue adelante, mientras que en Tailandia están en conversaciones para comprar más de estos aviones. Un modelo que no lo tenía muy claro, de pronto, por la torpeza de Boeing, se convierte en popular, producido por un fabricante como Airbus, cargado de argumentos comerciales para penetrar nuevos mercados.

Fuente: El Preferente

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